domingo, marzo 06, 2011

TERCERA ETAPA VIAJE ARGENTINA: USHUAIA

Lunes 3 de Enero
Nuestro primer día en Ushuaia empezó pronto ya que a las 8.15 venían a buscarnos para llevarnos al Parque Nacional de Tierra del Fuego.La primera parada de nuestra excursión fue en el tren del fin del mundo.Nosotros decidimos no subir ya que yo había leído en algunos sitios que no merecía mucho la pena, así que subimos andando por unas pistas de tierra, pero lo peor fue el polvo que levantaban los coches que pasaban a nuestro lado, gracias a que nuestra guía paso por allí con el autobús y nos paro hicimos el resto del camino en el autobús, hasta llegar al mismo lugar a donde llegaba el tren, de hecho llegamos mucho antes que el tren, estuvimos paseando por allí, buscando la vía para ver como llegaban en él nuestros compañeros de excursión que sí que lo habían cogido,
salvo por lo del polvo el paseo fue muy agradable.

Volvimos de nuevo al bus para seguir parque adentro hasta la bahía Pataiala, donde después de andar un poquito y subir a un mirador pudimos quedar impresionados por la belleza del entorno.
Proseguimos por el parque hasta llegar a un lago, a cuyas orillas había gente acampada y haciendo barbacoas, aunque el día no era precisamente muy agradable, estaba nublado y amenazaba lluvia como finalmente ocurrió por la tarde.A pesar del mal tiempo las vistas desde el lago nos parecieron preciosas.
Al finalizar esta excursión nuestra guía nos llevo al centro del puerto para que canjeáramos los vouchers y pagáramos las tasas de embarque (7pesos) para el mini-crucero que íbamos a hacer hasta el faro del fin del mundo.
En la oficina de turismo que hay al lado nos sellaron los pasaportes para que quedara constancia de que habíamos llegado a la ciudad más meridional del mundo. Después de esto nos paso una cosa curiosa, empezamos a buscar una cantina, un sitio para comer pescado que nuestra guía nos había recomendado, y como no lo encontrábamos preguntamos a los lugareños con los que nos cruzábamos y cada uno de ellos nos daba indicaciones contrapuestas unas de otras, ninguna coincidía. Llegamos a la conclusión de que nunca te dicen que no saben donde es lo que buscas. Después de comprobar lo difícil que puede sacar información fidedigna decidimos entrar a un Irish Pub, que hay en la calle San Martín y que tenia de todo, donde nos comimos unos sorrentinos (como raviolis grandes) de centolla con salsa de centolla que estaban buenísimos.
Después de comer nos fuimos otra vez para el puerto para embarcar, y llegar hasta el faro, lástima que el cielo estaba muy oscuro y no paraba de llover, lo cual iba a desmerecer mucho la excursión.
Primero pasamos por la isla de los lobos, en la que tuvimos la suerte de ver desde muy cerca a los lobos marinos ya que el barco se pudo acercar mucho a ellos.
Luego pasamos por la de los cormoranes y por último llegamos a la del faro del fin del mundo, según dicen los argentinos, pero el autentico esta en Chile.
El frío y la lluvia desmerecieron bastante todo el viaje.
Al finalizar la excursión compramos algunos souvenirs en una tienda de la calle San Martín, y con lo que estaba lloviendo decidimos tomar un taxi e irnos para el hotel. Esa noche cenamos en el restaurante del hotel: Ensalada y consomé de primero; y de segundos pimiento relleno de merluza y langostinos para mi, y lubina para mi marido. De postre compartimos unas trufas con espuma de naranja, todo estaba buenísimo y el servicio fue estupendo. Después nos fuimos prontito a dormir.
Martes 4 de Diciembre
Por fin un día en el que no teníamos que madrugar ya que no teníamos programada ninguna excursión para esa mañana. Al despertarnos vimos que el día había amanecido mucho mas despejado que el día anterior lo que nos dejaba ver una bonita vista desde la ventana de nuestra habitación.Tras desayunar tranquilamente hicimos las maletas y fuimos a hacer unas compras que nos quedaron pendientes el día anterior por culpa de la lluvia.
Al pasar por delante de la oficina de turismo se nos ocurrió entrar a preguntar si había algo interesante que hacer en el tiempo que nos quedaba antes de ir al aeropuerto. Entre las cosas que nos dijeron nos comentaros que podíamos subir al glacial Martial.
No nos lo pensamos dos veces y tomamos un taxi hasta donde está el telesilla al pie del glacial, nos costó casi 30 pesos.
Ya desde la subida en el telesilla los paisajes y las vistas eran inolvidables. Pasamos algo de frío subiendo en la silla con un amago de llovizna al final, pero sin duda mereció la pena.
No llegamos a subir hasta el mismo glacial pero llegamos cerca, no es que la subida fuese muy dificultosa pero es que no llevamos ni calzado ni ropa adecuada, y nos daba miedo que nos llevara demasiado tiempo subir y bajar y que cuando viniesen a buscarnos al hotel para llevarnos al aeropuerto aun no subiésemos llegado.Pasamos un rato muy bueno rodeados de naturaleza, agua, y unas vistas increíbles.
Al bajar del telesilla decidimos no coger un taxi y bajar andando hasta nuestro hotel, un paseo de 45 minutos cuesta abajo. Llegamos algo cansados pero muy satisfechos.
Al poco de llegar vienen a buscarnos para llevarnos al aeropuerto. En esta ocasión no nos dejan llevar equipaje de mano y tenemos que facturar todas las maletas por lo que vamos mucho más ligeros.

Los vuelos con llegada y salida del calafate son sin duda los que mejores vistas tienen de todo el recorrido, sin duda hay que procurar hacerlos en asientos con ventanillas en el avión, en estas fotos se puede ver Ushuaia desde el aire

Y el estrecho de Magallanes.
Tras un vuelo de menos de 60 minutos llegamos al Calafate. EL descenso es un tanto abrupto, pero llegamos bien.
El aeropuerto esta orillas del lago Argentino, nos llama la atención su color verde típico de los sedimentos que le llegan por la erosión de los glaciares.
En cuanto llegamos al hotel, a media tarde más o menos, dejamos la maleta y nos vamos a El Calafate a conocer la ciudad.
El Calafate es un pueblo muy turístico y bastante agradable, prácticamente en solo una calle se sitúan todos los restaurantes y tiendas. Paseamos por la calle comercial buscando un sitio donde comprar comida, ya que nos han recomendado que para la excursión de mañana llevemos algo porque durante la misma no vamos a encontrar ningún sitio donde comprar comida, compramos unas empanadas en un horno atraídos hasta allí por el agradable olor que salía del establecimiento. Para cenar buscamos un sitio que nos habían recomendado unos chicos españoles que habíamos visto esa mañana, cuando estuvimos en el glacial Martial. Nos habían comentado que habían encontrado allí el mejor cordero que habían comido en todo su viaje por Argentina. El sitio se llamaba Ricks, la verdad es que el restaurante era bastante normalito, pero el cordero realmente estaba buenísimo. Cuando llegamos el restaurante estaba lleno de gente, y conseguimos mesa de casualidad, es como aquí llaman de tenedor libre para el primer plato, y la carne te la sirven en la mesa. En total fueron 170 pesos los dos.
Después de cenar volvemos al hotel, ya que aun nos quedaba deshacer las maletas antes de irnos a dormir.

sábado, febrero 19, 2011

SEGUNDA ETAPA VIAJE A ARGENTINA: PENINSULA VALDES

Viernes 31 de Diciembre
Esta etapa de nuestro viaje la empezamos con un buen madrugón,…. pero de los gordos, nuestro avión salía a las 6 de la mañana y por lo tanto habían quedado que vendrían a recogernos a las 4 de la mañana. Así que a las 3.40 sonó nuestro despertador y a las 4 en punto estamos en la puerta del hotel. La furgoneta llego a su hora y como no había nada de tráfico en nada llegamos al aeropuerto Newbery ó Aeroparque. Al llegar al aeropuerto el lío es descomunal, estaba abarrotado de gente a pesar de la hora que era. Conseguimos las tarjetas de embarque sin demasiados problemas pero nuestro vuelo tiene 2 horas de retraso. Por fin tras una hora y cuarenta minutos llegamos a Trelew, situada en la provincia de Chubut.

Una de las cosas que más nos llama la atención al llegar es lo seco que esta todo, un paisaje realmente estepario.
El aeropuerto de Trelew es muy pequeño, y allí nos está esperando ya nuestra guía, Soledad, que nos lleva hasta el autobús en el que haremos los 70 KM. Que nos separan de Puerto Madryn, el pueblo donde nos alojaremos durante nuestra visita a Península Valdés. Durante el trayecto nos habla de las excursiones que podemos hacer y nos decidimos por dos: Bañarnos con lobos marinos y el avistamiento de ballenas.
Al llegar al hotel nos encontramos con un poco de desconcierto, la recepcionista no se enteraba de nada, pero conseguimos que nos den la llave de nuestra habitación. Le preguntamos que si en el hotel hay algo preparado para esa noche por ser Nochevieja, nos dice que hay preparado una cena con cotillón, pero no nos resulta muy apetecible y preferimos no asistir. Nos dice que no hay problema, que podremos cenar en el restaurante a la carta como un día normal, y preferimos esa opción y así de lo decimos. Subimos a la habitación a esperar que no subieran las maletas pero estas no llegan nunca, nerviosos porque se nos hacia tarde para la excursión que habíamos contratado y porque antes de irnos queríamos deshacer las maletas, llamamos a recepción preguntando por ellas, y al cabo de un buen rato por fin nos las suben. Una vez deshechas las maletas, bajamos a recepción y pedimos un taxi y nos dicen que en 5 minutos llega, después de estar esperando como 15 minutos y aun mas nerviosos porque se nos hacia tarde entramos a preguntar otra vez en recepción y nos dicen que lo sienten pero que se les había olvidado pedir el taxi, casi me como a la recepcionista, era el colmo de la incompetencia y lo malo es que aun no habíamos visto lo peor. Tras 5 minutos por fin llego el taxi.
Al final llegamos a la escuela de buceo antes de la 1, que es cuando empezaba la excursión y nos dicen que no empezaría hasta la 1.30; después de todo lo que habíamos corrido y de los nervios que habíamos pasado por tanta incompetencia resulta que nos toca esperar, por lo que decidimos ir a comer algo a un bar que hay al lado. Nos tomamos unos bocadillos y unos batidos, y volvemos a la 1.30 y nos dicen que lo sienten pero que no empieza hasta las 2, yo ya estaba un poquillo enfadada, pero” bueno calma que estamos de vacaciones”. Mientras esperamos nos van contando cómo va a ser y nos enseñan los trajes que vamos a llevar, unos trajes de neopreno de 7 milímetros. Cuando llego el momento de ponérnoslos descubrí lo incómodos que son, al principio no podía ni moverme y me picaba todo. Y luego, ya en el agua, apenas conseguía mantenerme quieta, sin parar de dar vueltas todo el tiempo, pero la verdad es que con el traje se flota fenomenal.
Nos montamos en un 4x4 para ir hasta la playa donde se encuentra la barca que nos va a llevar hasta donde nos vamos a bañar con los leones marinos, la verdad es que empezábamos a estar bastante emocionados con la idea de hacerlo.

No sentía miedo, al revés me apetecía hacerlo, me preocupaba mas que el agua estuviera demasiado fría (17º) que los lobos en sí.
El instructor no parece ser el mejor que podríamos haber tenido, se le ve con prisas y estamos menos tiempo en el agua de lo que creíamos que íbamos a estar, parece que al ser Nochevieja tienen prisas por irse a casa cuanto antes.

La experiencia es buena, mejor de lo esperado, Como podéis imaginar los lobos marinos no se están quietos pero aun así conseguí tocarlos un par de veces. Lástima que el agua estaba un poco turbia y a pesar de llevar gafas apenas se veía nada debajo del agua. Pero la verdad es que fue una excursión muy divertida. Nos reímos un montón con lo “pato” que yo soy en el agua.
Volvimos bastante cansados. Como habíamos madrugado muchísimo decidimos dormir un poco y estamos descansando hasta que llega la hora de las campanadas en España. Y para no perder la tradición mientras las escuchamos por internet nos tomamos las uvas en almíbar que yo había llevado desde España.
Tras ponernos guapos nos vamos a cenar. Bajamos al restaurante del hotel y a pesar de lo que nos habían dicho al llegar el restaurante está cerrado, el chico que hay ahora en recepción nos dice que el restaurante no se abre esa noche por ser Nochevieja, pero que la cafetería está abierta por si queremos tomar algo. Cuando vamos a la cafetería, apenas 20 metros de distancia de la recepción, nos dicen que la cafetería está cerrada. Mi cabreo ya no tenía límites, en este hotel los de recepción eran realmente tontos.
Protestamos en recepción pero no sirve de nada, nos dicen que lo sienten mucho pero unos por otros nos quedamos sin cenar. Damos un paseo por la playa hasta el primer restaurante que vemos (Las Dunas) donde el maître nos dice que no hay nada libre para Nochevieja. Nos volvemos paseando al hotel para que se nos vaya pasando el enfado y al llegar a la habitación, nos comemos unas galletas y unos bombones que teníamos y que se convierten en nuestra cena de Nochevieja. Al final acabamos durmiéndonos antes de que fueran las 0 hrs en Argentina porque a pesar de la siesta seguíamos estando cansados, el día había sido muy largo. Aún así nos despertaron los fuegos artificiales de Puerto Madryn, Jose se levanto a verlos y a la mañana siguiente me contó que habían sido impresionantes, porque toda la ciudad era un castillo de fuegos artificiales; múltiples puntos de luz a lo largo de toda la ciudad. Una pena que no me levantara de la cama a verlos.
Sábado 1 de Diciembre
Por ser día 1 de enero la excursión en vez de empezar a las 7´30, como en principio iba a ser, comienza a las 10, lo que eso significo después acortar la excursión y que no pudiéramos ver todo lo que estaba programado, nos quedamos sin ver la caleta Valdés.
Tras montarnos en el autobús, nos dirigimos hacia Península Valdés, empezamos una excursión que iba a durar 11 horas, recorriendo más de 400 km y muchos de ellos por pistas de tierra, y alcanzando temperaturas de 35º.
Llegamos al control de la península de Valdés, y poco después a un centro de bienvenida junto a la parte mas estrecha del istmo de la península, desde la que se ven los dos golfos y la isla de los pájaros que sirvió de inspiración al escritor de El principito para una de las escenas del libro. Pero no paramos, porque según nuestra guía lo haríamos a la vuelta. Pronto se acabo el asfalto, un poco antes del desvío hacia Puerto Pirámides. A partir de allí, casi 90 km de pista de tierra hasta llegar a Punta Norte. Un infierno de traqueteo y calor.
Finalmente llegamos a la zona de Punta Norte; nada mas llegar en el parking vemos un armadillo, seguramente muy harto de que le miren y con ganas de que se olviden de él. Se mueve de un lado para otro, escondiéndose debajo de los coches. Pero conseguimos fotografiarlo.

Dejamos el armadillo y tomamos un camino que nos llevara a ver una colonia de lobos marinos. El paisaje es tremendo, espectacular. El mar tiene un color precioso y está muy tranquilo. Conseguimos ver desde bastante cerca una manada de leones marinos, una de las hembras acababa de parir unos minutos antes y vimos como estaba expulsando la placenta, fue increíble.
Desgraciadamente no nos dejan demasiado tiempo para poder disfrutar más de este espectáculo, y nos tenemos que marchar.
La siguiente visita se suponía que era la pingüinera, pero en realidad nos llevaron primero a comer a la estancia propiedad de la agencia Argentina visión; los mismos de la excursión de buceo que habíamos hecho el día anterior. EL calor en la estancia es insoportable, de hecho tuvieron que sacar las mesas al porche porque dentro, bajo un tejado de uralita se superan los 40º.

Nos dan de comer lo que quieren, fiambre con empanada, ensalada y cordero patagónico, con un flan y dulce de leche como postre. El menú consistía en 140 pesos por persona. Durante la comida en ningún momento la guía nos dijo que teníamos que darnos prisa para que nos diera tiempo a todo. Cuando ella consideró apropiado pidió que volviéramos al bus para continuar hasta la pinguinera.
Al llegar nos llama la atención el hábitat en el que los viven los pingüinos de Magallanes, un paisaje absolutamente seco donde apenas tienen una sombra para protegerse del sol.

Siempre había creído que los pingüinos vivían en sitios fríos y húmedos pero parece que no es así por lo menos para este tipo de pingüinos. Los pingüinos de Magallanes son de tamaño medio, con ejemplares de entre 35 y 45 centímetros de altura (3 Kg de peso) y la cabeza es negra con una franja blanca.
Lo pasamos muy bien correteando detrás de ellos y haciéndoles miles de fotos.,
Fue una visita muy interesante, pero corta porque había que ir corriendo hacia Puerto Pirámide para tomar el barco para el avistaje de ballenas.
Nos sorprende que nos dirijamos ya hacia el avistaje de ballenas y le preguntamos a la guía si no teníamos que ir primero a Caleta Valdés, y sólo cuando ya vamos en marcha hacia lo de las ballenas, comenta que nos hemos dejado sin hacer la excursión de la caleta Valdés por falta de tiempo, por lo visto nos hemos entretenido demasiado comiendo; nos pregunta que si queremos podemos cambiar una excursión por la otra, pero teniendo en cuenta que ya habíamos pagado la del avistaje de las ballenas nadie quiso cambiar una por otra.
Así que más pistas de tierra para llegar a Puerto Pirámide justo antes de las 17hrs, que era cuando salía nuestro barco. Puerto Pirámides es un pequeño pueblo al ladito del mar con una playa muy atractiva y bastante concurrida.

Empezamos la travesía y pronto despejamos la duda sobre si íbamos a ver ballenas o no. No era fácil porque ya era enero y se supone que están aquí solo hasta mediados de diciembre, pero afortunadamente pronto empezamos a ver las primeras ballenas.


Afortunadamente vemos muchas mas de las que esperamos ver, es bastante espectacular ver lo cerca que están de la costa, como golpean el agua con su cola y el ruido que hacen. Disfrutamos mucho del espectáculo.

Volvimos para Puerto Pirámides pasadas las 18.30 y de nuevo al autobús para regresar a nuestro hotel. Esta vez al pasar por el centro de visitantes, si paramos para visitarlo y conocer la historia de los dinosaurios que vivieron en Península Valdés, y ver algunas reproducciones de su hábitat. Desde un mirador contemplamos la isla de los pájaros que está enfrente, y de vuelta a Puerta Madryn
Después de descansar un ratillo y de la necesaria ducha nos vamos a cenar a un restaurante al que habíamos echado el ojo el día antes.
La cena no está mal, pero tampoco es una maravilla, nos pedimos unos mejillones de primero y de segundo pasta.
Tras la cena, volvemos al hotel paseando por la playa.
Domingo 2 de Enero
Como casi todos los días, hoy también nos toca madrugar, nos ponemos el despertador a las 7am ya que venían a buscarnos a las 8. La sorpresa fue que cuando miramos por los ventanales de la habitación vemos que había estado lloviendo, y teniendo en cuenta lo poco que llueve allí fue bastante excepcional.
Un poco antes de la hora prevista vienen a buscarnos y continuando con las sorpresas vemos que somos los únicos que vamos a hacer esa excursión, con lo cual en vez de autobús nos está esperando un coche particular y el chofer-guía que nos va acompañar todo el día. Una vez superada la sorpresa nos damos cuenta de la ventaja que supone ir solos ya que nosotros marcamos los tiempos. Nuestro chofer-guía resulta ser un hombre bastante agradable que nos ameniza todo el viaje con sus explicaciones bastante interesantes.
La excursión de hoy tiene dos etapas: Punta Lomas y luego Puerto Rawson donde cogeríamos un barco para ver las toninas (delfines blancos y negros). Antes de empezar el viaje nos encontramos con la siguiente sorpresa, nuestro guía nos dice que la excursión a Punta Lomas que habíamos contratado no incluye la entrada al parque de la pinguinera de Punta Lomas, que era el principal motivo de la excursión. Le decimos que como puede ser que nos hayan vendido una excursión a Punta Lomas y no esté incluida la entrada. Dice que el no sabe nada (de hecho luego nos diría que es un autónomo al que la agencia le contrata para excursiones privadas o planificadas con pocos asistentes como es nuestro caso) y nos ofrece ir a la agencia para aclararlo y allí vamos. La encargada nos dice que sólo cuando la excursión viene prepagada con antelación se incluye la entrada, nos suena un poco a timo pero no queremos discutir, así que decidimos seguir adelante y pagar nosotros las entradas.
Nos metemos en el coche, con bastante enfado y nos vamos hacia Punta Lomas, cerca de 170 km al sur de Puerto Madryn. El paisaje es bastante monótono, como el de ayer en Península Valdés. Los últimos 22 kilómetros sobre pista de tierra que se nos hace eterna.
Al llegar compramos las entradas de la pinguinera y empezamos la visita. En este caso el paseo se extendía durante 1,5Km de ida y otros tantos de vuelta. Durante algo mas de hora y media estamos rodeados de pingüinos, guanacos y algunos otros animales de la fauna patagónica.


El parque es mucho más extenso que el de ayer en la pingüinera de San Lorenzo. Según nos aproximamos a las zonas de mayor densidad, la visita se hace mucho más interesante.

Sobre todo al verlos entrar en el agua y desplazarse como un ejército en formación desfilando todos con el mismo paso tan divertido.

Al acabar la visita otra vez al coche y nos vamos hacia Puerto Rawson a embarcar para ver las toninas.
Llegamos antes de tiempo, y nos vamos a comer a un sitio al lado de la agencia donde habíamos contratado la excursión para ver a las toninas. Seguimos la recomendación que nos dio nuestro guía y pedimos una picada de marisco: Pescado rebozado, calamares, 4 langostinos y variados tipos de pulpitos y boquerones en escabeche.

Después de ponernos los salvavidas empieza la excursión en barco que nos lleva a la zona donde se suponía que estaban las toninas pero no aparecen por ningún lado, pero en cambio el mar estaba cada vez mas picado. Cuando ya casi habíamos perdido la esperanza de verlas conseguimos ver algunas pero van tan rápido y con el mar tan movido que no disfrutamos mucho del viaje. Esta excursión no nos deja muy satisfechos.
Se hace la hora de irnos para el aeropuerto, y en el trayecto el guía nos va enseñando playa Unión, la playa principal de Rawson y el centro de la ciudad.
Llegamos al aeropuerto, facturamos y pagamos las tasas, que han pasado de 17 a 34 pesos con motivo del principio de año. El avión sale más o menos a su hora y el vuelo dura menos de 2 horas. Conforme nos vamos acercando a Ushuaia, desde el avión, el paisaje es precioso, vamos sobrevolando los andes nevados y al llegar al canal Beagle y ver la ciudad a lo lejos contemplamos una de las mejores vistas de todo el viaje. Una recomendación para quienes hagáis este viaje en el futuro imprescindible coger en el avión asiento con ventanilla para no perderse nada de este paisaje tan maravilloso.
El aeropuerto, situado en una pequeña península, es pequeñito pero muy bonito, todo de madera. Allí nos estaba esperando nuestro nuevo guía, quien nos acompaña a nuestro hotel, el hotel Las Hayas.
Las vistas desde la habitación del hotel son espectaculares. Deshacemos las maletas y llamamos un taxi para irnos a ver la calle San Martin, centro comercial de la ciudad. Son casi las 10 de la noche, pero aun es completamente de día. Paseamos arriba y abajo; tomamos un “lomito completo” (bocadillo de carne y un montón de cosas más), en una cafetería llamada Andino y nos volvemos al hotel un pelín cansados.

viernes, enero 21, 2011

ARGENTINA, EL VIAJE SOÑADO: BUENOS AIRES

Martes 28 Diciembre
Argentina es un destino con el que llevábamos soñando muchísimo tiempo, y por fin después de esperarlo durante algunos años y llevar varios meses preparándolo llego el día de salir rumbo a Argentina para pasar allí dos semanas visitando Buenos Aires, Península Valdés, Ushuaia, El calafate e Iguazú.
Nuestro avión salió el 27 de diciembre a las 22.26 horas del aeropuerto de Barajas y tras un viaje de 12 horas, en el que conseguimos dormir mas de lo que esperábamos, como unas 7 horas, llegamos al Aeropuerto internacional Ezeiza.
En el aeropuerto a la llegada, y tras recoger nuestras maletas, nos dirigimos al Banco de la Nación que hay en el Hall principal del aeropuerto (no en las casas de cambio que hay donde se recogen las maletas, porque el cambio es mucho peor) para cambiar los euros que llevábamos por pesos, el cambio está bastante bien ya que nos los cambian a 5,24.
En ese momento ya nos estaba esperando Ariel, nuestro guía argentino. Allí conocimos a los que serian nuestros compañeros prácticamente todo el viaje, un matrimonio Valenciano con una niña, y otra familia con 4 hijos, todo chicos.
Rápidamente metemos nuestras maletas en un autobús y nos dirigimos a nuestro hotel, el Sheraton Park Tower, justo enfrente de la torre de los ingleses. El hotel nos gusto bastante, la habitación grande y cómoda, el desayuno rico, variado y abundante y el personal muy amable. Mientras esperamos a que la habitación estuviera lista, nos cuenta Ariel en qué consistirá nuestra excursión del día siguiente.
Subimos a la habitación sobre las 10 de la mañana; nos cambiamos y salimos a andar. Nos dirigimos hacia el centro y decidimos ir a recoger las entradas para el espectáculo de Tango Porteño, que habíamos comprado por internet, para el día siguiente y que teníamos que recoger con antelación.
Empezamos a pasear por la calle Corrientes, que es la calle donde se concentran la mayor parte de los teatros de la ciudad, y decidimos reponer fuerzas en Martínez una de las muchas confiterías que encontramos donde nos tomamos un batido de frutillas (fresas) y un café granizado con nata (estilo Starbucks) en Martínez, ambos buenísimos y acompañados de una media luna (Croissant) que nos sabe a gloria, estaba realmente deliciosa. Después de reponer fuerzas seguimos paseando por la calle Florida, la calle peatonal más famosa de B.As., abarrotada de gentes, de tiendas y de vendedores ambulantes,



y nos dirigimos hacia el 1133 de la calle Sarmiento, donde teníamos que recoger las entradas para el espectáculo de Tango .En el trayecto nos encontramos por primera vez con el famoso obelisco de la avenida 9 de julio,
según dicen “los Porteños” la avenida mas ancha del mundo (140 metros de ancho). El Obelisco, símbolo de Buenos Aires y Monumento Histórico Nacional, fue erigido en 1936 para celebrar el cuarto centenario de la primera fundación de la ciudad.
Después de recoger las entradas continuamos paseando hacia la plaza de Mayo, donde se encuentra el Cabildo histórico, la Casa Rosada (donde reside el Poder Ejecutivo de la Nación),


la Catedral Metropolitana, el edificio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la casa central del Banco Nación. Sin duda el que más destaca entre todos ellos es la Casa Rosada debido a ese color tan peculiar que tiene, es una pena que sea martes porque solo se puede visitar los fines de semana. En el centro de la plaza de mayo, junto a la pirámide del mismo nombre, vemos unas pancartas reivindicativas a cerca de la guerra de Las Malvinas. En el suelo también vemos pintado el símbolo de las famosas Madres de la Plaza de Mayo, su característico pañuelo blanco.


En esta misma plaza también está la Catedral Metropolitana, su fachada más parece un templo griego que una iglesia cristiana. Entramos a verla por dentro y salvo la tumba del General San Martin no hay nada que nos llame especialmente la atención. Al salir, a nuestra derecha nos encontramos el Cabildo Histórico, al que no entramos.
Subiendo por la Avenida de Mayo nos dirigimos al café Tortoni a recoger también las entradas para el espectáculo de esa noche que nuestro guía se había encargado de reservarnos.
De nuevo seguimos paseando por la calle Florida para ver el gentío y los vendedores ambulantes de artesanía, y pronto empiezan las primeras compras. Allí en la esquina con Corrientes tomamos un taxi (son bastante baratos y los hay a miles) para que nos lleve a la pizzería Guerrin (que recomendaban en el foro de viajeros). Nos pedimos una fugazetta (es el nombre que se le da en Argentina a la pizza de cebolla. Puede también llevar queso pero no mozzarella), no está mal, pero tampoco la mejor del mundo como reza en el titulo de la puerta.
De allí al hotel a intentar descansar un poquito; con el calor que hacía y el jet-lag que arrastrábamos no nos quedo mas remedio.
Tras el descanso, a las 16.30 ya estamos en la plaza del General San Martin esperando al free tour. Nuestra guía fue Cecilia, que fue muy amable e hizo el recorrido muy entretenido e interesante, y a pesar de que el tour era en ingles no me costó mucho esfuerzo entender lo que decía. Empezamos en la plaza de San Martin, rodeada de algunos palacetes bastante interesantes y del edificio Kavanagh, que fue el primer rascacielos de Sudamérica. En el centro se encuentra el monumento al General San Martin.
En uno de los extremos de la plaza,cerca de la torre de los ingleses,

se encuentra el monumento a los caídos en la guerra de las Malvinas.
El tour continua por la Recoleta, en este barrio gran parte de los edificios son de estilo francés,los materiales franceses con los que están construidos llegaron a Argentina en los mismos barcos en que el gobierno Argentino enviaba alimentos a Europa después de la II guerra mundial, a la vuelta venían cargados de todo aquello que se necesitaba para construir y decorar estos edificios. Una de las calles mas interesantes es la calle Alvear, la única de toda la ciudad que tiene un trazado curvo. Continuando el paseo por la Recoleta pasamos por la Plaza de Cataluña, con su fuente de Canaletas, la embajada de Francia,la Embajada del Vaticano, el solar que ocupo la Embajada de Israel, y que sufrió un atentado en 1992,
y para terminar llegamos a la Plaza de Francia,
que al anochecer las basuras campan a sus anchas por la avenida de Mayo, y que el ambiente empieza a ser no muy recomendable.
El espectáculo en el Tortoni nos gusta: música en directo con una pequeña orquesta, un grupo de baile y algunos cantantes de Tango, hacen un espectáculo correcto pero sin demasiadas pretensiones.
Al acabar nos marchamos, en taxi, hacia el hotel, había sido un día muy largo y estábamos agotados.
Miércoles 29 Diciembre
Tras desayunar en el hotel nos vamos de excursión, la teníamos incluida en el viaje que habíamos contratado. El autobús primeramente se dirige hacia la zona noroeste, y desde el autobús vamos viendo la embajada de España, el jardín japonés (solo desde fuera), “El torso masculino” de Botero, la “Floralis Generica” y algunos museos, pero todos los vemos por fuera. Algo que nos llama la atención es el gran número de paseadores de perros que vemos, parece que es una profesión en auge en esta ciudad.
Volvemos a pasar por la plaza de Francia, corazón de la Recoleta, y por la Calle Alvear, aunque esta vez en bus.
Seguimos hasta la avenida 9 de julio, y de allí al obelisco para bajar en diagonal a la plaza de Mayo, donde hacemos nuestra primera parada del día, 20 minutos en medio de un tumulto importante. Aprovechamos para comprar algunos souvenirs.
De allí nos dirigimos hacia el barrio de Boca, antiguo barrio de emigrantes italianos, pero ahora eminentemente turístico. En el trayecto sufrimos nuestro primer atasco. Primero vamos hacia la zona de Caminito donde encontramos una de las imágenes mas conocida de Buenos Aires:
casas de chapa de todos los colores, que albergan numerosas tiendas de artesanías varias y restaurantes donde tomar algo mientras que se disfruta de los acordes de un tango de los numerosos artistas callejeros.
El problema es que hay tanta gente y tenemos tampoco tiempo para verlo que decidimos volver al día siguiente para verlo con mayor tranquilidad. Nuestra siguiente parada es el campo de futbol del Boca Juniors, que solo vemos por fuera, no nos atrae mucho la visita al estadio. De allí hacia Puerto Madero, y desde el autobús podemos ver uno de los contrastes de esta ciudad: decenas de chabolas (creo que aquí les llaman “Villas Miseria”) prácticamente al lado de los rascacielos y de los mejores restaurantes de la ciudad. Puerto Madero es el barrio mas joven de la ciudad, esta sobre el antiguo puerto de Buenos Aires, de ahí su nombre, donde los antiguos tinglados fueron reciclados como edificios de apartamentos, oficinas, lofts y restaurantes bastante interesantes. En el centro se puede ver el Puente de la Mujer diseñado por Calatrava. En las aguas de Puerto Madero aun se pueden ver algunos barcos, la fragata Sarmiento, antiguo buque escuela y la Corbeta Uruguay, además de pequeños barco de recreo. Es una zona muy tranquila para pasear y por la noche tiene bastante ambiente. La excursión término en las Galerías Pacífico, un elegante centro comercial, que a la hora en la que las visitamos están abarrotadas de gente, ultimando las últimas compras para Nochevieja supongo. En estas galerías los precios son prácticamente europeos, por lo tanto no asequibles para la mayoría de porteños. Realmente es un centro muy bonito, la bóveda central está adornada con pinturas al fresco. Nos llama la atención ver a Los reyes magos y el árbol de Navidad en un ambiente estival. Tomamos un taxi para ir hacia la zona de Recoleta para comer algo y luego visitar su cementerio. La mayoría de los taxistas con los que hemos viajado han sido muy amables y comunicativos, enseguida te preguntan de dónde eres y te cuentan que ellos también tienen algún ascendiente español. Intentamos buscar un sitio para comer. Andamos arriba y abajo mirando los menús, y como no teníamos mucha hambre, al final nos decantamos por la Biela, justo en una esquina de la aplaza, para tomar 2 ensaladas de atún, a un precio desorbitado cada una (74 pesos, casi 15 euros) bastante mas de lo que eran los menús completos de los sitios aledaños de carne, la verdad es que no nos gusto nada este sitio, además no había aire acondicionado y pasamos un calor infernal.
Al acabar entramos a ver el cementerio de la Recoleta, la entrada es gratuita y está abierto hasta las 6 de la tarde. El cementerio fue inaugurado en 1822 y está considerado el monumento histórico-artístico más relevante del país. En el están enterrados los protagonistas mas importantes de la historia Argentina, siendo una de las tumbas mas visitas la de Evita Perón. La mayoría de los mausoleos están decorados con mármoles, bronces y esculturas de muy diferentes estilos, con autenticas obras de arte. La verdad es que es bastante impresionante. Al acabar la visita nos vamos a buscar la librería “Ateneo”, en el 1800 de Santa Fe. Esta considerada la segunda librería mas bonita del mundo, y realmente nos gusta bastante, está situada en un viejo teatro y conserva toda su fisonomía: el escenario, donde ahora hay una confitería, los palcos, donde los clientes se pueden sentar a leer, y el patio de butacas y el hall de entrada donde ahora se encuentran las estanterías repletas de libros. Como no habíamos comido mucho empezábamos a tener hambre y al ver un local de Havanna no nos lo pensamos y entramos a tomarnos unos alfajores de chocolate y granizados de café y de con chocolate y crema.
De allí y para quemar las calorías que nos habíamos metido en el cuerpo decidimos empezar andar por la calle Santa Fe hasta el monumento a San Martín y de allí al hotel.
Tras descansar otro ratito nos arreglamos ya que a las 9 vienen a buscarnos para ir al Tango porteño,
la entrada al espectáculo incluye el transporte hasta el local, que está situado en la Avenida 9 de Julio, junto al obelisco. Al llegar vemos un montón de gente, sin duda esta al completo. El espectáculo nos parece muy bueno, sin duda mucho mejor que en el Café Tortoni, aunque realmente no son comparables. Aquí el escenario es mucho más grande, con bastantes cambios de decorados, muchos más artistas y una orquesta bastante importante, da ganas de ponerse a bailar, lastima de no saber cómo hacerlo.
Son casi las 12.30 cuando llegamos al hotel, y hay que descansar que mañana nos quedan muchas cosas por ver.

Jueves 30 de Diciembre
Empezamos el día, tras desayunar en el hotel, Tomando un taxi rumbo a la plaza de Mayo, para empezar el camino por la calle Defensa hacia el barrio de San Telmo con el objetivo de llegar a la plaza Dorrego. El barrio de San Telmo muestra las raíces mas profundas de Buenos Aires, lo que se aprecia muy bien en la arquitectura de sus casas bajas y sus rejas de hierro. En nuestro camino nos vamos encontrando La iglesia de San Ignacio, la más antigua de Buenos Aires,

la imponente basílica de Santo Domingo, con el mausoleo del General Belgrano. A pesar de que son ya casi las 10 de la mañana parece ser demasiado pronto y todos los comercios de la zona están cerrados. Llegamos hasta la puerta del mercado de San Telmo; entramos pero la mayoría de los puestos están cerrados, aunque algunos puestos de comida ya tienen bullicio y hay gente comprando. Volvemos a salir hacia la calle Defensa, y de allí a la plaza Dorrego.
Llegamos al café del mismo nombre y nos gusta tanto, con su aire tan antiguo y decadente, que a pesar de que acabamos de desayunar nos tomamos otro café y una Pepsi (Los precios son europeos. Casi 5€ las dos cosas).

Toda la plaza se está desperezando aun; aunque hay algunos puestos, son los domingos cuando realmente hay un mercadillo en esta plaza.
Damos una vuelta a la plaza viendo los puestos de artesanía en los que venden cuadros, pulsera, etc., pero no compramos nada, porque no queremos andar todo el día cargados con las compras.
Después de recorrer algunas de las calles de este histórico barrio, que poco a poco iban despertando y llenándose de bullicio, decidimos irnos otra vez a la Boca. Afortunadamente hay muchísima menos gente que ayer y podemos verlo todo de nuevo pero mucho mas tranquilos. Incluso descubrimos cosas que no habíamos visto ayer al haber tanta gente.
Dudamos si quedarnos a tomar algo en uno de los bares de la zona, algunos de ellos con tango en directo, pero al final decidimos irnos hacia la zona del teatro Colon para verlo por dentro. Fue un error, nosotros creíamos que había visitas guiadas al teatro y resulta que ni siquiera se podía visitar por dentro.
Decidimos ir a comer a un sitio que nos había recomendado un amigo y que no quedaba muy lejos de allí, entre Talcahuano y Paraguay en busca del Cuartito. Ahora sí que acertamos, conseguimos llegar justo antes de que se inunde de gente, pedimos la pizza Cuartito que lleva de todo, incluido huevo frito y empanadas, resulta ser demasiado pero nos apetecía probarlas. El ambiente es curioso, un local bullicioso, abarrotado de gente, servida por pocos camareros, por lo que el servicio resulta un poco lento, pero fue muy agradable.
A la salida decidimos ir hacia Puerto Madero, ya que solo lo habíamos visto desde el autobús, y decidimos pasear un rato para poder apreciarlo mejor, y fotografiarlo a gusto.

Disfrutando de las vistas, de la luz, y observando a las gentes que pasean junto a nosotros pasamos un rato muy agradable, en el que también descansamos un ratillo en uno de los bancos del paseo. Terminamos en el extremo del dique 1, pasando al otro lado por la pasarela que se levanta para el paso de los barcos, como comprobamos en persona mientras nos toca esperar a que el puente baje y podamos pasar al otro lado.
De allí nos vamos al hotel, tras mas de 7 horas desde que salimos estamos bastante cansados. Sin embargo aun nos queda ganas de ir un ratito a la piscina a darnos un bañito y echar una cabezadilla en las hamacas de la terraza del hotel. Al volver a la habitación nos ponemos a hacer las maletas, antes de arreglarnos para ir a cenar ya que mañana vienen muy pronto a buscarnos para ir al aeropuerto.
Se hace la hora de cenar y esta noche tenemos reserva en las Cabañas de las Lilas, restaurante muy recomendado por amigos y foros. Al llegar vemos que el local está a tope, imposible ir sin reservar. Enseguida nos llevan a nuestra mesa, el servicio es muy rápido, no han pasado ni 20 minutos desde que llegamos y ya hemos tomado el aperitivo y los entrantes; y las dos carnes, que hemos pedido de segundo plato, baby beef de 500grs y el ojo de bife de chorizo, nos llegan casi antes de que acabemos con los entrantes.
Realmente la carne está muy buena, hace honor a la fama que le precede, tierna y muy jugosa, a pesar de que eran piezas bastante grandes conseguimos acabar con ellas.

Rematamos con los postres, panqueque relleno de dulce de leche, para mí, y hojaldre con chocolate blanco y dulce de leche para mi marido. Todo buenísimo.
Decidimos paseando hasta el hotel para bajar la cena mientras vamos observando la cantidad de gente que hay en los restaurantes de Puerto Madero.
Llegamos y a la cama rápido tras ordenar las poquitas cosas que nos quedan, porque en menos de 5 horas nos toca levantarnos.