Argentina es un destino con el que llevábamos soñando muchísimo tiempo, y por fin después de esperarlo durante algunos años y llevar varios meses preparándolo llego el día de salir rumbo a Argentina para pasar allí dos semanas visitando Buenos Aires, Península Valdés, Ushuaia, El calafate e Iguazú.
Nuestro avión salió el 27 de diciembre a las 22.26 horas del aeropuerto de Barajas y tras un viaje de 12 horas, en el que conseguimos dormir mas de lo que esperábamos, como unas 7 horas, llegamos al Aeropuerto internacional Ezeiza.
En el aeropuerto a la llegada, y tras recoger nuestras maletas, nos dirigimos al Banco de la Nación que hay en el Hall principal del aeropuerto (no en las casas de cambio que hay donde se recogen las maletas, porque el cambio es mucho peor) para cambiar los euros que llevábamos por pesos, el cambio está bastante bien ya que nos los cambian a 5,24.
En ese momento ya nos estaba esperando Ariel, nuestro guía argentino. Allí conocimos a los que serian nuestros compañeros prácticamente todo el viaje, un matrimonio Valenciano con una niña, y otra familia con 4 hijos, todo chicos.
Rápidamente metemos nuestras maletas en un autobús y nos dirigimos a nuestro hotel, el Sheraton Park Tower, justo enfrente de la torre de los ingleses. El hotel nos gusto bastante, la habitación grande y cómoda, el desayuno rico, variado y abundante y el personal muy amable. Mientras esperamos a que la habitación estuviera lista, nos cuenta Ariel en qué consistirá nuestra excursión del día siguiente.
Subimos a la habitación sobre las 10 de la mañana; nos cambiamos y salimos a andar. Nos dirigimos hacia el centro y decidimos ir a recoger las entradas para el espectáculo de Tango Porteño, que habíamos comprado por internet, para el día siguiente y que teníamos que recoger con antelación.
Empezamos a pasear por la calle Corrientes, que es la calle donde se concentran la mayor parte de los teatros de la ciudad, y decidimos reponer fuerzas en Martínez una de las muchas confiterías que encontramos donde nos tomamos un batido de frutillas (fresas) y un café granizado con nata (estilo Starbucks) en Martínez, ambos buenísimos y acompañados de una media luna (Croissant) que nos sabe a gloria, estaba realmente deliciosa.


y nos dirigimos hacia el 1133 de la calle Sarmiento, donde teníamos que recoger las entradas para el espectáculo de Tango .


según dicen “los Porteños” la avenida mas ancha del mundo (140 metros de ancho). El Obelisco, símbolo de Buenos Aires y Monumento Histórico Nacional, fue erigido en 1936 para celebrar el cuarto centenario de la primera fundación de la ciudad.


la Catedral Metropolitana, el edificio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la casa central del Banco Nación. Sin duda el que más destaca entre todos ellos es la Casa Rosada debido a ese color tan peculiar que tiene, es una pena que sea martes porque solo se puede visitar los fines de semana. En el centro de la plaza de mayo, junto a la pirámide del mismo nombre, vemos unas pancartas reivindicativas a cerca de la guerra de Las Malvinas. En el suelo también vemos pintado el símbolo de las famosas Madres de la Plaza de Mayo, su característico pañuelo blanco.

En esta misma plaza también está la Catedral Metropolitana, su fachada más parece un templo griego que una iglesia cristiana. Entramos a verla por dentro y salvo la tumba del General San Martin no hay nada que nos llame especialmente la atención.

Subiendo por la Avenida de Mayo nos dirigimos al café Tortoni a recoger también las entradas para el espectáculo de esa noche que nuestro guía se había encargado de reservarnos.


De allí al hotel a intentar descansar un poquito; con el calor que hacía y el jet-lag que arrastrábamos no nos quedo mas remedio.
Tras el descanso, a las 16.30 ya estamos en la plaza del General San Martin esperando al free tour. Nuestra guía fue Cecilia, que fue muy amable e hizo el recorrido muy entretenido e interesante, y a pesar de que el tour era en ingles no me costó mucho esfuerzo entender lo que decía. Empezamos en la plaza de San Martin, rodeada de algunos palacetes bastante interesantes y del edificio Kavanagh, que fue el primer rascacielos de Sudamérica.



se encuentra el monumento a los caídos en la guerra de las Malvinas.







El espectáculo en el Tortoni nos gusta: música en directo con una pequeña orquesta, un grupo de baile y algunos cantantes de Tango, hacen un espectáculo correcto pero sin demasiadas pretensiones.
Al acabar nos marchamos, en taxi, hacia el hotel, había sido un día muy largo y estábamos agotados.
Miércoles 29 Diciembre
Tras desayunar en el hotel nos vamos de excursión, la teníamos incluida en el viaje que habíamos contratado. El autobús primeramente se dirige hacia la zona noroeste, y desde el autobús vamos viendo la embajada de España, el jardín japonés (solo desde fuera), “El torso masculino” de Botero, la “Floralis Generica” y algunos museos, pero todos los vemos por fuera. Algo que nos llama la atención es el gran número de paseadores de perros que vemos, parece que es una profesión en auge en esta ciudad.
Volvemos a pasar por la plaza de Francia, corazón de la Recoleta, y por la Calle Alvear, aunque esta vez en bus.

De allí nos dirigimos hacia el barrio de Boca, antiguo barrio de emigrantes italianos, pero ahora eminentemente turístico. En el trayecto sufrimos nuestro primer atasco.










Al acabar entramos a ver el cementerio de la Recoleta, la entrada es gratuita y está abierto hasta las 6 de la tarde.





De allí y para quemar las calorías que nos habíamos metido en el cuerpo decidimos empezar andar por la calle Santa Fe hasta el monumento a San Martín y de allí al hotel.
Tras descansar otro ratito nos arreglamos ya que a las 9 vienen a buscarnos para ir al Tango porteño,


Son casi las 12.30 cuando llegamos al hotel, y hay que descansar que mañana nos quedan muchas cosas por ver.
Jueves 30 de Diciembre
Empezamos el día, tras desayunar en el hotel, Tomando un taxi rumbo a la plaza de Mayo, para empezar el camino por la calle Defensa hacia el barrio de San Telmo con el objetivo de llegar a la plaza Dorrego. El barrio de San Telmo muestra las raíces mas profundas de Buenos Aires, lo que se aprecia muy bien en la arquitectura de sus casas bajas y sus rejas de hierro. En nuestro camino nos vamos encontrando La iglesia de San Ignacio, la más antigua de Buenos Aires,

la imponente basílica de Santo Domingo, con el mausoleo del General Belgrano.

Llegamos al café del mismo nombre y nos gusta tanto, con su aire tan antiguo y decadente, que a pesar de que acabamos de desayunar nos tomamos otro café y una Pepsi (Los precios son europeos. Casi 5€ las dos cosas).

Toda la plaza se está desperezando aun; aunque hay algunos puestos, son los domingos cuando realmente hay un mercadillo en esta plaza.
Damos una vuelta a la plaza viendo los puestos de artesanía en los que venden cuadros, pulsera, etc., pero no compramos nada, porque no queremos andar todo el día cargados con las compras.
Después de recorrer algunas de las calles de este histórico barrio, que poco a poco iban despertando y llenándose de bullicio, decidimos irnos otra vez a la Boca. Afortunadamente hay muchísima menos gente que ayer y podemos verlo todo de nuevo pero mucho mas tranquilos. Incluso descubrimos cosas que no habíamos visto ayer al haber tanta gente.
Dudamos si quedarnos a tomar algo en uno de los bares de la zona, algunos de ellos con tango en directo, pero al final decidimos irnos hacia la zona del teatro Colon para verlo por dentro. Fue un error, nosotros creíamos que había visitas guiadas al teatro y resulta que ni siquiera se podía visitar por dentro.

A la salida decidimos ir hacia Puerto Madero, ya que solo lo habíamos visto desde el autobús, y decidimos pasear un rato para poder apreciarlo mejor, y fotografiarlo a gusto.

Disfrutando de las vistas, de la luz, y observando a las gentes que pasean junto a nosotros pasamos un rato muy agradable, en el que también descansamos un ratillo en uno de los bancos del paseo. Terminamos en el extremo del dique 1, pasando al otro lado por la pasarela que se levanta para el paso de los barcos, como comprobamos en persona mientras nos toca esperar a que el puente baje y podamos pasar al otro lado.
De allí nos vamos al hotel, tras mas de 7 horas desde que salimos estamos bastante cansados. Sin embargo aun nos queda ganas de ir un ratito a la piscina a darnos un bañito y echar una cabezadilla en las hamacas de la terraza del hotel. Al volver a la habitación nos ponemos a hacer las maletas, antes de arreglarnos para ir a cenar ya que mañana vienen muy pronto a buscarnos para ir al aeropuerto.
Se hace la hora de cenar y esta noche tenemos reserva en las Cabañas de las Lilas, restaurante muy recomendado por amigos y foros. Al llegar vemos que el local está a tope, imposible ir sin reservar. Enseguida nos llevan a nuestra mesa, el servicio es muy rápido, no han pasado ni 20 minutos desde que llegamos y ya hemos tomado el aperitivo y los entrantes; y las dos carnes, que hemos pedido de segundo plato, baby beef de 500grs y el ojo de bife de chorizo, nos llegan casi antes de que acabemos con los entrantes.

Realmente la carne está muy buena, hace honor a la fama que le precede, tierna y muy jugosa, a pesar de que eran piezas bastante grandes conseguimos acabar con ellas.

Rematamos con los postres, panqueque relleno de dulce de leche, para mí, y hojaldre con chocolate blanco y dulce de leche para mi marido. Todo buenísimo.
Decidimos paseando hasta el hotel para bajar la cena mientras vamos observando la cantidad de gente que hay en los restaurantes de Puerto Madero.
Llegamos y a la cama rápido tras ordenar las poquitas cosas que nos quedan, porque en menos de 5 horas nos toca levantarnos.